

En Rusia
Fundación 1994
«¡Señor mío y Dios mío! ¡Bendito seas! Mi alma rebosa gratitud hacia ti. Está inundada de tus gracias, celestiales claridades, que no acabaría de escribir, la inundan y la hacen ver el inmenso campo de acción que se encierra en los límites de su pequeño convento, para trabajar como madre cariñosa, en la niñez y juventud toda, pues no me limitaré a hacer el oficio de madre, con la niñez y juventud mexicana, tan expuestas ahora., después por la niñez y juventud rusa. y después por la de todo el mundo» (Escritos de N.M. 1936).
En el año 2006, las palabras de nuestra madre fundadora siguen siendo actuales. Aquí, en Rusia, vivimos en una sociedad en la que la juventud, pasó de un extremo a otro: de la esclavitud de la colectividad a la del individualismo y del consumismo.
Estamos seguras que desde el cielo la Madre María Inés sigue velando por la juventud rusa donde muchos jóvenes se encuentran muy alejados de Dios o simplemente no le conocen.
También por aquellos otros jóvenes a quienes las misioneras clarisas presentes en Rusia, por medio de la espiritualidad de la Madre María Inés conducimos al encuentro personal con Cristo.
Nosotras, sus hijas, le pedimos que ella guíe nuestra labor misionera en los apostolados que la congregación tiene en estas tierras rusas.
