VIRGEN DE LA PROMESA
El día 12 de diciembre de 1930, la virgen de Guadalupe le hizo una promesa a la Sierva de Dios Madre María Inés Teresa Arias del Santísimo Sacramento:
«Si entra en los designios de Dios servirse de ti para las obras de apostolado, me comprometo a acompañarte en todos tus pasos, poniendo en tus labios la palabra persuasiva que ablande los corazones, y en éstos la gracia que necesiten; me comprometo además, por los méritos de mi Hijo, a dar a todos aquellos con los que tuvieres alguna relación, y aunque sea tan solo en espíritu, la gracia santificante y la perseverancia final...» (Estudios y meditaciones, f. 735).
